Homenaje

- 26 de mayo de 2015
Homenaje

El músico mercedeño -hijo de Joaquín “Gringo” Sheridan- Lucas Sheridan, cumplió en Bella Vista con un homenaje muy particular en la Costanera al visitar la ciudad para actuar con el conjunto “Los Sheridan”, en una velada organizada por la peña Un Deleite Mensual.

El momento de honda emoción tuvo lugar en la Plazoleta de los Chamameceros minutos antes de la presentación del grupo “Los Sheridan” en una cita organizada por el grupo chamamecero Un Deleite Mensual, conformada entre otros por “Rubito” Vargas y Emilio Cura.

El conjunto conformado por Lucas y Sebastián Sheridan, y Mario Tesare, por iniciativa propia quiso tocar unas melodías a orillas del Río Paraná donde pereciera parte de una embajada correntina en 1989 y donde, párrafo aparte, fallecieran los hermanos Joaquín y Miguel Angel “Michel” Sheridan.

Lucas –hijo de Joaquín- que por entonces contaba tres años de edad, si bien había visitado esporádicamente el lugar de la tragedia; nunca en sus casi 30 años de vida y con una carrera musical promisoria, había tocado su acordeón en Bella Vista y menos aún como otros muchos lo hicieran a modo de homenaje: a orillas del río.

De ahí el emotivo momento que fuera compartido por algunos amigos del género chamamecero al cual se sumó el intendente municipal y algunos de sus colaboradores, para escuchar algunos relatos del joven músico y de cómo aquél acordeón que permaneciera bajo el agua durante tres días consecutivos, había vuelto a la vida en sus manos.

Lucas contó a los presentes que el instrumento resultó una obra maestra del luthier sanluiseño, Roque Librado González, quien recuperó la sonoridad absoluta del acordeón marca Anconetani que acompañara la prodigiosa obra de “el Gringo” en la década del ´80. Si bien no hubo detalles del trabajo artesanal realizado “es algo muy emotivo que me contó Roque Librado González y que en este momento por mi emoción prefiero dejarlo para otra oportunidad”, dijo.

El breve encuentro en la Plazoleta de los Chamameceros continuó con el arrojo de flores a las aguas del Paraná y luego la interpretación sentida por parte del conjunto con títulos como: Nuestros sueños y la distancia; Niña de Ñangapirí; La Calandria; Paraje Bandera Bajada y La Caú; dejando en el aire costero un manifiesto respetuoso e íntimo desde la herencia musiquera de un hijo hacia su padre.