Iberá Trail Run una prueba increíble

- 16 de agosto de 2015
Iberá Trail Run una prueba increíble

Una vez más la prueba pedestre del Iberá que se corre en Concepción del Yaguareté Corá despierta todos los sentidos en pleno complejo lacustre y caminos vecinales custodiados celosamente por los pobladores de la zona. Bella Vista llegó hasta allí con unos 40 atletas, de los casi 450 inscriptos.

El Iberá Trail Run 2015 se corre en cinco categorías y hasta Concepción han llegado pedestristas de todo el país, inclusive representantes de Paraguay y Uruguay, para sumarse a la experiencia que en su tramo más extenso -50 kilómetros- parece un desafío solo para gladiadores si se tiene en cuenta las condiciones en que se desarrolla la carrera.

Basta con imaginarse una largada a las 6 de la mañana con 11 grados de temperatura y un viento marcado del sur que hacía todavía más dura la primera parte de la jornada. Después vendrían las demás categorías pero ya con una mañana de cielo parcialmente nublado pero ventosa sobre las interminables lagunas y esteros cercanos a Yahaveré.

Hasta ese punto llegó la delegación de apoyo oficial de Bella Vista encabezada por el director de Turismo Freddy Feyen, quien se encargó de hacer llegar frutas frescas para compartir con los corredores y así también poner en el aire de los juncales y lagunas, acordes sonoros de chamamé al paso de los osados protagonistas de la llamada “ultramaratón”. Acompañaba también a la delegación el profesor José Luís Achilles, de la cartera deportiva municipal.

“En Buenos Aires nos tocan tangos y acá al chamamé le agregan dulces frutas correntinas”, comentaba uno de los veteranos al pasar mientras se llevaba una mandarina bellavistense para hidratar y poner un tono dulzón a la boca que reclamaba las bolsitas de agua entregadas por alumnos de las escuelas locales que colaboran con el evento.

La carrera tiene todo tipo de personajes. Como aquél joven -uruguayo- pleno de simpatía que corría vestido a la usanza gaucha de sombrero, camisa blanca y chaleco que llevaba sus alpargatas en la mano. Esta fiesta deportiva está llena de “locos lindos” como éste. Pero también tiene al paisaje de los pobladores que en muchos lugares no dejaron permanecer las señalizaciones vaya a saber porqué.

Una vieja disputa entre lo propio y lo foráneo persiste en el contexto de la belleza sin par de las aguadas y correderas naturales, y para preservar ese delicado equilibrio la Policía debe patrullar todo el tiempo los caminos, bosques de eucaliptus y terraplenes que caracterizan las adyacencias de la cuna del Tamborcito de Tacuarí. De esa manera se puede llevar a buen término la maratón que culmina en un clima de algarabía no solo por los podios bien merecidos sino por la previa de asado criollo y un mbaypí exquisito preparado por unas señoras colaboradoras de la parroquia.